viernes, 17 de diciembre de 2021

Condiciones de la Concentración y de la Observación



Una vez que uno se ha ubicado en el dojo, se ha sentado correctamente en postura y regulado la respiración a un ritmo justo y profundo, no significa sin embargo que la conciencia, sobre todo en los principiantes, se encuentre de inmediato sumergida en la calma.

Durante los primeros minutos de zazen el cerebro se parece a una ventana abierta por la que sopla una fuerte corriente de aire: surgen sin cesar pensamientos. Después, con la prolongación de la práctica, la oleada de pensamientos disminuye, y por último se detiene. Cuando el viento deja de soplar, la habitación retorna a la calma; el cerebro se convierte en un lugar tranquilo. La extinción de pensamientos da lugar al estado de concentración, samatha en sánscrito, shi en chino-japonés. El kanyi shi significa literalmente cesar, detener, y por esto entendemos: la concentración del espíritu que lleva a la calma.

Sin embargo, esta condición del espíritu no define por sí misma el verdadero zazen.

La simple cesación del pensamiento, en efecto, no constituye más que un aspecto de la verdadera condición de zazen y conduce a un estado de somnolencia llamado kontin. El espíritu no puede mantener el estado de vigilia, que requiere una cierta tensión de la conciencia y necesita una actividad. Es por lo que Dogen dijo: "Hay que pensar desde el fondo del no-pensamiento."

Esta vigilancia activa es la observación, kan, el segundo componente de la condición zazen. Shi y kan asociados dan la actitud correcta del espíritu durante zazen. Producidos simultáneamente, son la expresión más elevada, ideal y absoluta de la conciencia llamada Itishiryo, pensamiento absoluto, más allá del pensamiento.

Pero durante los primeros tiempos de zazen, antes de acceder a esta condición perfecta de la conciencia, el estado de concentración y de observación se suceden alternativamente.

La concentración sola, como se ha visto, conduce a un estado de oscurecimiento de la conciencia, como la vela que se consume lentamente y después se apaga.

Para no caer totalmente en la somnolencia, se debe comenzar a practicar la observación; ésta constituye el despertar de la conciencia desde el subconciente. Los pensamientos son encauzados hasta la conciencia y observados por ella. Cuando el pensamiento surge y después desaparece inmediatamente, la observación que resulta de ello es llamada vicara en sánscrito. Se trata ae una "observación relámpago", instantánea. Cuando el pensamiento se estanca, la observación se prolonga igualmente. Esta es llamada yitarka.

Una persistencia demasiado larga del estado de observación conduce a la conciencia sanran, conciencia agitada y dispersa. El viento de los pensamientos sopla de nuevo violentamente y perturba la luminosidad estable y suave que emanaba de la llama. En este momento, hay que abandonar todos los pensamientos y conducir el espíritu al estado de concentración.

De esta manera se forma el ciclo de la concentración y de la observación.

Se puede decir como conclusión que es muy difícil crear y mantener el estado de conciencia justo. La prolongación del estado de concentración conduce al estado de kontin. La prolongación del-estado de observación a sanran ¿Cómo resolver este dilema? Es un gran koan.

Dogen responde con hishiryo, la conciencia más allá del pensamiento. Para acceder a esta conciencia absoluta, es necesario que antes se aclaren los métodos apropiados para llegar a ella. El Zen enseña tres metodos de concentración y dos de observación.


Taisen Deshimaru 


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