lunes, 20 de diciembre de 2021

El esfuerzo correcto



La cuestión más importante de nuestra práctica es realizar el esfuerzo necesario, correcto o perfecto. Lo necesario es el esfuerzo correcto en la dirección correcta. Cuando el esfuerzo se encamina en dirección errónea, especialmente si uno no se da cuenta de ello, es un esfuerzo equivocado. El esfuerzo de la práctica debe ir encaminado del logro al no logro.

En general, cuando uno hace algo, busca el logro de algo, se interesa uno en algún resultado. La práctica dirigida del logro al no logro tiende a deshacerse de los resultados innecesarios y malos del esfuerzo. Cuando se hace algo con ánimo de no logro, esto encierra una buena calidad. Entonces basta simplemente con hacer algo sin ningún esfuerzo en particular. Cuando se hace un esfuerzo especial para lograr algo, esto involucra cierto carácter de exceso, cierto elemento adicional. Hay que deshacerse de lo excesivo. Cuando la práctica es buena, quizás pueda uno sentirse orgulloso de ello. Lo que se hace es bueno, pero entonces se le ha añadido algo. El orgullo sobra. Lo correcto es deshacerse de lo que está de más. Ésta es una cuestión de suma importancia, pero, por lo general, no somos lo bastante sutiles, no nos damos cuenta y tomamos una dirección errónea.

Como todos estamos haciendo lo mismo, cometiendo el mismo error, no nos damos cuenta de ello, lo cual nos conduce a cometer muchos otros errores inadvertidos. Y surgen problemas entre nosotros mismos. Esta clase de esfuerzo mal encaminado suele calificarse de "impulsado por el dharma" o de "motivado por la práctica". Uno está dominado por cierta idea de práctica o de logro y no puede librarse de ella. Cuando a uno lo domina cualquier idea dualista, ello indica que la práctica no es pura. Al hablar de pureza no significamos la necesidad de pulir algo, de tratar de purificar alguna cosa impura. Pureza para nosotros es la de las cosas tal como son. Cuando se añade algo, el conjunto es impuro. Lo que se vuelve dual no es puro. Cuando se piensa que se obtendrá algo de la práctica del zazén, eso es ya de por sí una práctica impura. Está bien decir que hay práctica y que hay iluminación, pero no debemos quedar aferrados por esa afirmación. Ella no debe macularnos. Cuando se practica el zazén, simplemente se practica el zazén. Cuando nos llega la iluminación, simplemente nos llega. No debemos apegarnos a su logro. La verdadera calidad del zazén está siempre presente, aunque uno no se dé cuenta, Por lo tanto, hay que olvidarse completamente de lo que uno piensa haber logrado con él. Simplemente hay que practicarlo. La calidad del zazén se expresará de por sí. Y es entonces cuando se logra.

Hay quien pregunta qué se entiende por practicar el zazén sin ninguna idea de logro o provecho, y qué clase de esfuerzo es necesario para esa práctica. La respuesta es: el esfuerzo necesario para descartar lo que está de sobra en nuestra práctica. Cuando surge alguna idea sobrante, hay que tratar de suprimirla y mantenerse dentro de la práctica pura. Éste es el punto al que va dirigido nuestro esfuerzo.


Shunryu Suzuki

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